Del revés

Con ellas practiqué la primera cosida del revés.
Enfrentar, hilvanar, dejar hueco (a veces se me olvida y ¡menudo olvido!), volver del revés, planchar y rellenar.
Con estas cuerpomuela todavía no sabía que ayudarse de tijeras puntiagudas para sacar la vuelta de la tela no era buena idea, tampoco la importancia de respetar el margen.
Seguiré cometiendo errores; con la costura se me va la paciencia. Confieso que me gusta y a la par no me gusta. El resultado siempre acaba siendo divertido, coincida o no con la idea original.




















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