Blanquito... te ofrezco...

Querido Blanquito:


 
Desde hace ya algún tiempo nuestros corazones amarillo mostaza están enlutados.
Vemos tus rincones y te recordamos, entonces vuelven a colorearse amarillos (aunque inevitablemente tristes).
Recogiendo montones de otoño, me acordé lo mucho que te gustaba enredar entre ellos, jugar y esbaratarlos. Pero no importaba tener que darse el trabajo de amontonarlos de nuevo sólo por verte saltar feliz.
Te echamos muchísimo de menos.
Te ofrezco un regalo, con nervios por dentro. Juega con él.




















Con mucha ternura: Elisa y Pedro.

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