Agárrate los machos, San Cucufato

Tripulamos en la nave del misterio durante buena parte de la madrugada. Finalmente conseguimos embriagarnos del miedo que deseábamos, tanto que tuvimos que hacer cambio de campamento base con urgencia, el lugar elegido terminó pareciéndonos demasiado tenebroso, oscuro y solitario. Difícil aguantar tras haber creado aquella atmósfera terrorífica a golpe de imaginación.


En este momento el misterio nos ronda encomendándonos a San Cucufato, queremos que aparezca la sartén puerca para hacer una merienda bien guarra. Ande andará.


Esperamos no tener que atarle los cojones durante mucho tiempo.

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