Naturalmente hurtado

En esta semana hemos cometido pequeños hurtos de buena moralidad. Sin nocturnidad y alevosía. Libres de cargo, respetuosos y de buen provecho. Muy naturales.
El primer hurto.
Dando un paseo dominguero. Pillamos unas almendras riquísimas, unas alargadas y otras redondas (estas últimas muy amargas la mayoría, puede verse como penitencia).
{Martillo de bellota de la época de la Revolución Industrial, por lo menos. ¡Cómo pesa el condenao!}





















Segundo.
Un saco de mixtura con una ilustración de pájaros que me ha parecido una hermosura. Estaba en un contenedor de desechos de obra lleno de pedruscos. A nuestro favor comentar que los pedruscos los hemos dejado ahí (risa nerviosa).
La idea del saco es darle uso práctico. Por la altura pienso que estaría bien hacer una bolsa de la compra. Tiene algunos desperfectos, pero fijo que se puede hacer algo.






















Es un alivio desembuchar.

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